Rubén P. Atienza - DIARI MENORCA CiutadellaSi hay alguien en Menorca que conoce bien los entresijos del Premi Born de Teatre, esa persona es Joan Francesc López Casasnovas, quien ha sido en 18 ocasiones (en diferentes etapas) miembro del jurado del galardón literario, la primera de ellas en 1977 y la última el año pasado. El filólogo y poeta menorquín ha decidido tomarse durante las próximas ediciones un descanso.
Este año ha dejado al jurado del Premi Born ‘huérfano’ de menorquines… ¿A qué se debe esa decisión?
Considero que en un jurado uno no puede, a pesar de que soy un mal ejemplo, eternizarse. En 1995 decidí que era mejor que hubiera una renovación en el jurado, pero después me repescaron, habían pasado ya cinco años y consideré que podía volver. A mí me gusta leer textos teatrales y me encanta además encontrarme con gente en el jurado con la que disfrutas intercambiando puntos de vista y perspectivas dramáticas. Ahora, en la última etapa, he estado tres años, y creo que es un periodo más que suficiente. Si no, lo que ocurre es que la línea estilística de los premios puede que no cambie, y eso es peligroso.
Entonces, la decisión de abandonar el jurado no ha sido porque usted haya presentado un texto a concurso en la presente edición…
(Risas)… No. Sí he hecho escritura dramática, pero en una etapa muy lejana...
En 34 ediciones, aún no ha habido un ganador menorquín…
Es verdad, aunque ha habido algunos menorquines, o al menos obras que llegaban desde Menorca, que se han presentado en diversas convocatorias, y alguna llegó hasta la final. Sería fantástico tener un ganador de la Isla, pero en cualquier caso no creo que fuera yo… (risas)
Supongo que su experiencia como jurado, después de tantos años, habrá sido muy enriquecedora…
Mucho. He aprendido que una cosa es la lectura que uno hace desde su subjetividad y otra la polisemia que tienen las obras teatrales, y que te ayuda precisamente el jurado a descubrir. Cada miembro te da una perspectiva de la misma obra, pero diferente. Muchas veces tuvimos que poner en los platos de la balanza los pros y los contras, y cuando llegabamos a la final era muy difícil elegir… Entonces entraban ya valoraciones del tipo incluso extratextual, en las que se tenían en cuenta el contexto, no diré la oportunidad, pero sí la adecuación al tiempo, al presente, en cada momento…
Ser jurado implica haber tomado decisiones muy duras en algunos momentos….
Algunas sí. Recuerdo algún debate muy vivo, siempre dentro de los marcos de una discusión seria y argumentada… Pero bueno, uno siempre disfruta de escuchar razones y argumentos y no simplemente calificaciones.
¿Cuál ha sido a su juicio la mejor obra entre las galardonadas?
Estoy especialmente satisfecho de haber firmado el visto bueno para autores que en su momento eran relativamente poco conocidos, como Sergi Belbel, y Jordi Galcerán… También recuerdo con mucho cariño el día en que dimos el premio a Luis Miguel González Cruz, porque su obra “La negra” era realmente una bomba. En mi última etapa en el jurado, nos deslumbró “Origami”, de Carlos Be.
Supongo que también se habrá tenido que leer algún que otro “ladrillo”…
En los últimos tiempos no, porque desde el año 2000 el premio contó con la figura del preseleccionador, así que teníamos que leer menos. Pero antes, la honestidad nos obligaba a leerlo todo y varias veces… Recuerdo el título de una obra, “Mirando el naufragio desde el ventanal”, que se presentaba año tras año y la leí unas cuatro veces… Y lo digo con todo el respeto hacia al autor, que no sé quién era.
¿Cómo cree que está evolucionando el premio durante los últimos años?
Ha habido una progresión indudable. El premio ha ido evolucionando a tenor de lo que ocurría en la dramaturgia española de los años 70, 80, 90… Es muy interesante constatar cómo el jurado a veces se equivoca, pero normalmente no lo hace y suele conectar con la punta de vanguardia del teatro que se hace en cada momento.
En cuanto a la proyección del premio, parece que la línea que sigue es la apertura a las lenguas…
Sí, tiene que abrirse…
Y en ese nuevo escenario, el catalán, que nació como una lengua muy unida al galardón, qué papel ha de jugar…
Creo que en este momento está en una situación, no diré espléndida, pero sí correcta. Las obras son propuestas teatrales y se escriben en catalán en gallego, en euskera… pero se pueden traducir. El carácter lingüístico del premio no es lo determinante, aunque no hay duda de que el teatro catalán se ha asomado a través del Premi Born, como lo ha hecho el castellano y el hispanoamericano… Me parece que se puede seguir en esta línea. Hubo un momento en el que se discutió mucho si el Born tenía que ser el Premio Nacional de Dramaturgia de los Países Catalanes… Podía haber sido una opción, en su momento la junta de aquel tiempo decidió no hacerlo… Me parece que el teatro es algo más que un texto lingüístico.
De cara al exterior se vende como el premio en lengua castellana que cuenta con una mejor dotación económica, pero ¿hasta qué punto es conocido fuera de la Isla el Premi Born? ¿Tiene tanta repercusión como nos pensamos?
No. El diario “El País”, dentro de la sección “Babelia” publicó en 2008 un especial sobre el teatro y al hablar de los premios, el Born sólo aparecía como un paréntesis dentro de la obra ganadora de algún autor conocido, pero no entre los premios de dramaturgia más importantes. Esto me preocupó mucho, ya que una sociedad tan pequeña como la de Menorca dedique un esfuerzo tan grande, me pregunto hasta qué punto esto tiene la repercusión que merece o si quizá nos equivocamos en algo…
Ganar un premio resulta difícil, pero montar la obra cuesta un gran esfuerzo. El ganador del galardón hace tres años, Carlos Be, estrenará finalmente “Origami” en Praga… ¿Cómo se podrían potenciar las representaciones?
Eso ya supondría un esfuerzo mayor que el propio premio, pero quizá se podría reactualizar aquel acuerdo de hace unos años que tenía como propósito que con toda obra del Premi Born estrenada en el Estado español se haría un esfuerzo para que las instituciones aseguraran su representación en Menorca. Por qué no reactivar ahora esa iniciativa, ahora que tenemos Dirección General de Teatro.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada